Un perfil del escritor Hiber Conterís

Vive en un apartamento en Pocitos, un cuarto piso de un edificio espacioso de los años 70. Luego de tocar timbre, golpear la puerta varias veces y algunas llamadas telefónicas, el escritor escucha finalmente el llamado. Su mundo depende más de la mente lúcida, la vista y otros sentidos que al oído.   Su apartamento, especialmente su living, tiene unos cómodos sillones, toneladas de libros de literatura, artesanías de varios países de latinoamerica y un poco de olor a encierro. Hacia el frente un enorme ventanal totalmente cerrado y en las espaldas un llamativo cuadro de una mujer joven y bella.

 

Conteris nació en  el 30 y en su rostro se mezcla alegría por el encuentro con el periodista y también cierto toque de tristeza, que refleja cárcel, exilio, pérdidas. Quizás para la generación pos-dictadura el nombre de Hiber Conteris (Paysandú, 1933) tienen poca o ninguna significación. Pero desde la investigación realizada sobre el vinculo entre literatura y resistencia, Conteris es un caso particular, un escritor de alcance internacional, ex-miembro del Movimiento de Liberación Nacional y teólogo de la revolución. Compartió amistad y exilio con Mario Benedetti y Eduardo Galeano, luego militancia, cárcel y producción literaria con otros colegas como Mauricio Rosencoff.

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El génesis

 

Hiber nació en Paysandú, cuando él tenía dos años sus padres se mudaron a la Villa del Cerro, en Montevideo oeste. En este barrio comienza un vinculo clave para comprender la vida del futuro escritor y la relación práctica entre fe y compromiso político. En la niñez y adolescencia de Hiber fue clave la presencia y apoyo del pastor Earl Schmith “quizas fue el hombre más influyente en mi vida, un hombre extraordinario en su vida y sus principios”. Este pastor será luego junto al premio nobel de la paz Perez Esquivel el promotor y fundador del Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ) en varios países de América Latina.

Parte de su destino estaría atravesado por su triple condición: hijo de un obrero sindicalista, origen humilde y metodista. Hiber explica que los frigoríficos cumplían un rol en la economía, la realidad política y social del barrio fundamental, “tres grandes frigoríficos generaban toda una zona industrial”. En ese momento los sindicatos de la carne eran los más fuertes y todos tenían base allí. Allí “Schmith estaba frecuentemente vinculado con los sindicatos, porque era socialista, cuando había huelga él ofrecía la “Casa de la Amistad”, la iglesia para las reuniones”. En los tiempos de huelga, Hiber nos cuenta que la situación de dificultad económica y hambre no escapa a su familia.

El pastor Schmith era parte del mismo movimiento de la no-violencia y del evangelio social del pastor Martin Luther King en EE.UU. Estos elementos influenciaran también a la visión social y política del mundo de Hiber Conteris. Y en lo concreto también recibió un apoyo, clave para su formación académica, ya que Schmith le gestionaría una beca de estudios en un colegio metodista en Buenos Aires y luego en la facultad de teología.

 

 

Profetas de los 60

A la vuelta de sus estudios de bachillerato en teología en ISEDET (Facultad protestante de teología en Buenos Aires) ingresó a la Universidad de la República donde finalizó una licenciatura en Letras y Filosofía, mientras colaboraba como pastor ayudante en la Iglesia Metodista Central de Montevideo y daba clases de literatura en el Instituto Crandon.  Más adelante se integró a ISAL (Iglesia y Sociedad en América Latina) desde sus inicios en 1961 y dos años después fue su secretario de estudios y como secretario de redacción de la revista Cristianismo y Sociedad. Luego marchó a cursar el doctorado en Letras en La Sorbona becado por el Consejo Mundial de Iglesias y el gobierno de Francia. En Paris tomó cursos de sociología y semiótica con Lucien Goldmann, Maurice Duverger y Roland Barthes. Para entonces ya llevaba una larga carrera como escritor, pues había publicado al menos seis libros, el primero de ellos, Enterrar a los muertos, en 1959.

En estos años Hiber vivía de forma totalmente integrada su vinculo religioso, político y literario. Era redactor de la revista “Cristianismo y sociedad” de ISAL donde desarrollaron el termino “teología de la revolución”. Relata de forma muy conmovedora como este grupo estaba conformado por intelectuales de primera linea, de todo el continente. Entre ellos uruguayos estaban: Julio de Santa Ana y Julio Barreiro (Profesores de la universidad y teólogos), el pastor metodista Emilio Castro y el pastor valdense Carlos Delmonte.

Hiber lleva una conversación que transita entre lo religioso, lo político y lo literario, las esferas no están separadas.  Parte fundamental de esta experiencia de toda una generación, era el diálogo entre “cristianos y marxistas”. En primera persona Hiber cuenta “en Montevideo nos encontramos con dirigentes del partido comunista. Ellos estaban muy abiertos, la  perspectiva era el encuentro y el diálogo entre cristianos y marxista que luego daría base a lo que se llamo el Frente Amplio”. En este tiempo el escritor, tal profeta de la antigüedad ve en su pluma un arma de denuncia contra los regímenes opresores.

 

La política de la resistencia

El trabajo literario de Hiber Conterís nunca estuvo desligado de su compromiso político y social. Pero es importante comprender cual es el contexto en el cual en Uruguay, jóvenes e intelectuales principalmente, se involucran en el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), conocidos como Tupamaros.

Hiber relata que mientras el estudiaba en la Sorbone, en el 66, en nuestro país Sendic se separa del movimiento y del partido socialista para unirse a trabajar con los cañeros. Cuando en el 68 vuelve a Uruguay encuentra el país bajo Pacheco Areco, con cinco partidos de izquierda fueron declarados ilegales por haber participado en las OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad) y haber aceptado la posibilidad de la lucha armada. El decreto de Pacheco eximio al partido comunista por razones económicas y estratégicas de Uruguay y el vinculo con la URSS.

Hiber dice “para los que considerábamos seriamente la situación del país, no quedaba otra opción que el MLN o los GAU (Grupo Acción Unificada) que también alguno de ellos tomaron las armas.” Enfatiza que: “esa fue la situación de ese momento, no quedaba casi otra alternativa”

En ese contexto Hiber había enviado al concurso Casa de las América en Cuba una pieza, “Malcon X”, que luego sería un hito para el teatro el Galpón y quizás para le teatro uruguayo. Luego recibió efectivamente la invitación para participar del congreso en La Habana (1968). Luego del congreso se queda como jurado en el rubro de teatro de este concurso.

En Cuba pide recibir instrucción militar, y a su vuelta al país nos dice: “quede incorporado al MLN, yo tenia un vinculo con Mauricio Rosencoff como colegas, dramaturgos”.  Ese mismo año se afilió al MLN, en el que recibió la encomienda de instruir a ideológicamente a sus cuadros, pero debido a fuertes divergencias se apartó en 1970.

Estas divergencias se debían a los métodos que los principales líderes tupamaros estaban realizando en sus acciones políticas (secuestros, atracos a establecimientos bancarios, acciones violentas que podían afectar a civiles no involucrados en el conflicto). En este contexto de dilema ético, el aporte fundante de Schmith tuvo mucho que ver. Es por esto que Hiber apunta su  militancia y lucha contra el régimen desde las paginas de Marcha (principal semanario de los intelectuales de izquierda uruguaya de alcance internacional).

 

 

“Mi primer articulo en Marcha fue sobre Bolivia, cuando yo vivía allá (…) a Quijano le interesaba mucho la revolución boliviana”. Debido a sus estudios en teología Hiber tenía la prioridad en Marcha para analizar películas o libros que se vinculaban con lo religioso. Sobre esto cuenta su dedicación a las películas del director sueco Ingmar Bergman (hijo de un pastor protestante). Hace referencia a la pelicula “Como en un espejo” (1961) “estaba inspirada al menos en su titulo un texto de la Biblia en 1 Corintios, cuando dice “ahora vemos como a través de un vidrio”, agrega “a veces estos análisis eran considerados para la gente de Marcha como algo extraño”. Cuando estuvo en Paris fue corresponsal desde allí, y colaboro de diversas formas hasta que fue clausurado por la dictadura en el 1974.

 

La producción literaria o de obras de teatro, de Hiber Conteris, tienen siempre algo más que palabras. Hiber en su historia escribió más de 25 obras, en diversos géneros de teatro, novela y teología. Uno de los hitos de su carrera como dijimos es “El asesinato de Malcom X”. El escritor cuenta que “Malcom X, era un militante de los musulmanes negros, no tenía que ver con el cristianismo, pero fue una obra que hizo un aporte al teatro uruguayo al menos en el Teatro el Galpón.”  Esta obra tuvo un alcance internacional, ya que fue estrenada por el Teatro Ictus, de Santiago de Chile, también en el año 1969, y luego representada en distintas versiones (televisión y teatro) en La Habana, Teatro del Tercer Mundo (dos temporadas), Praga, Varsovia y Nueva York. Malcon X es considerada por la crítica especializada como una de las piezas teatrales más destacadas del teatro hispanoamericano contemporáneo.

Una de sus experiencias teatrales, políticas y religiosas más destacadas se dio en el tiempo que vivió en San Pablo (Brasil). Donde realizaron una experiencia de vida comunitaria, similar a la de los curas obreros. “Tres o cuatro de nosotros fuimos a trabajar en la fabrica. Alquilamos esa casa, en total eramos seis, con un líder sindical negro, un sociólogo norteamericano (hijo de unos pastores).” Allí Hiber escribió la obra, que llevaba el nombre del barrio, “Vila Anastacia”, los personajes eran los miembros de esa comunidad y los conflictos que se generaban entre la dimensión religiosa y sindical.

De este periodo previo a la dictadura el resto de la producción literaria de Hiber Conteris comprende otras obras: El problema obrero y las relaciones entre los obreros y patrones en una perspectiva cristiana (Montevideo, 1958), además de Cono Sur (Montevideo, 1963), la ya citada Vila Anastacia (Buenos Aires, 1965), Virgina en flashback (Montevideo, 1966), El nadador (Montevideo, 1968), El asesinato de Malcolm X (Montevideo, 1969) y Conciencia y revolución; contribución al proceso de concientización del hombre en América Latina (Montevideo, 1970).

 

La pluma sin rejas

Aunque abandono la posibilidad de la lucha armada, continuo con sus labores políticas de oposición al régimen dictatorial. Estuvo tres años en Suiza estudiando, a su vuelta con pasaporte suizo, su prontuario llamo rápidamente la atención. Acusado de “conspiración criminal para derrocar la Constitución” fue condenado a 15 años, de los que pasó más de ocho en el “Penal de Libertad” entre 1976 y 1985. Allí se unió a varios compañeros de camino, pastores, sacerdotes, militantes sociales y políticos que sufrieron tortura y cárcel.

Luego en la cárcel, Hiber tuvo un tiempo de importante producción literaria, entre varios titulos el más notable fue el “diez porciento de mi Vida”. “Yo encontré en una revista de National Geographic un mapita de los Ángeles, allí imagine los personajes, un detective, un posible asesino…” Esta novela esta traducida al ingles, alemán, francés, italiano y japones, el propio autor nos dice “cosa que jamas me imagine” y en Uruguay esta editada por Fin de Siglo.

Otros de los títulos que tiene que ver con esta experiencia según el autor son: “La diana en el crepúsculo”, “Letras de oro” e “Información de la ruta 1”. Esté último es un titulo muy llamativo, Hiber cuenta “yo juge con ese titulo, es la ruta 1 que va de Paris a Marsella, yo estaba en el penal de libertad que estaba a 4 km de la ruta 1, yo estaba dando información de lo que pasaba acá en Uruguay.” Este libro pudo ser editado y publicado luego de su salida de la cárcel, al igual que otros libros muy valiosos de este tiempo como: “El diez por ciento de tu vida”(1986) “El Intruso”(1986), “La Diana en el crepúsculo”(1987), “Información sobre la Ruta 1”(1987) yLa cifra anónima” (1988). De este tiempo el escritor comenta “Escribir era la única estrategia posible de sobrevivencia en la prisión”

Durante la entrevista el escritor explica que todos los libros que tiene en su habitación son de su periodo pos-carcel, ya que los libros de los años previos los perdió a todos. Cuando llegaron los militares estaban en la casa de su ex pareja, pero se tuvieron que deshacer de todo el material de teología y sociología, era muy peligroso.

La producción literaria de Hiber Conteris continuo en los años 90 con títulos como “El breve verano de Nefertiti”, “El cielo puede esperar”,Round Trip – Viaje regresivo”y “Mi largo adiós a Raymond Chandler” Así como en los últimos años como “Rastros de ceniza”, “Onetti en el espejo” y la “Oscura memoria del sur”, entre otros.

 

 

Benedetti y la política del prójimo

 

En mayo de este año Hiber Conteris, saco un nuevo libro, “La escritura sin tregua. Mario Benedetti y el Uruguay de hoy”, es un análisis profundo aunque en lenguaje accesible de la obra de Bendetti, centrándolo en sus narraciones: aproximadamente cien cuentos y siete novelas publicadas entre 1953 y 1996.

La mirada de de Conteris sobre la vida de Benedetti es de un gran valor, primero por las cualidades del escritor y como docente de literatura, segundo por la calidad y cantidad del material del autor analizado y tercero por la amistad que ellos tenían. Hiber nos cuenta “La relación con Benedetti empezó cuando él era jurado por unos premios, entonces el público los cuentos en Marcha en el año 54 o 55” Aunque aclara Hiber que su relación más estrecha empezó en el año 62 o 63 cuando se fundo la SEU Sociedad de escritores del Uruguay. “Yo fui secretario mientras el era presidente, luego profundizamos mucho el vinculo cuando el paso a ser el dirigente del grupo de intelectuales y escritores del movimiento 26 de marzo.” Aunque con Benedetti tenían un vinculo que parece desconocian, Mario se había casado con su esposa Liropeya Luz Lopez el 23 de marzo de 1946, en el templo de la Iglesia Metodista Central, donde luego Hiber trabajaría como ayudante del pastor Gattinoni, “posiblemente fue el que caso a a Bendetti con Luz su esposa, ella si era metodista.”

Hiber cuenta que al respecto a la formación religiosa de Bendetti tenía su propia hipótesis. “Yo en esa época escribí un trabajo sobre posible aspectos religiosos de Benedetti y el mismo Mario me dijo que estaba forzando un poco.” El trabajo fue realizado a partir de “La Tregua” (1..) El teólogo y escritor nos dice “podemos interpretar que es Dios es el que concede la tregua, y en esto lo más cercano a lo que se encuentra, es cuando Benedetti juega con la idea de Pascal” Esta idea consistía en que “si apostamos por Dios aún si no existe no perdemos nada, pero si apostamos a que no hay Dios hay arriesgamos todo.” Según el propio Hiber, Mario acepto que las ideas están presentes, especialmente las ideas desde el existencialismo.

Sobre este tema, recientemente Hiber Conteris participo en una polémica al respecto de Mario Benedetti, con Stephen Gregory. Esta fue publicada por la revista “A contracorreiente” y luego el Semanario Brecha público un extracto. Stephen Gregory es autor de “El rostro tras la página. Mario Bendetti y el fracaso de una política del prójimo”, esta discusión tiene algo de fe o falta de fe y política.

“El rostro tras la imagen” es una frase extraída del libro de Wells, Hiber explica: “yo le dije a Gregory, fui muy amigo de Benedetti trabajamos juntos, y le dije nunca hubo tal política, puede ser que usara una política “del prójimo”, pero nunca pudo haber un fracaso de tal política”. Posiblemente esa “política” responde más bien a los intereses del propio crítico, del investigador. Aunque esta obra no deja de ser un buen aporte de investigación y exegesis de la obra de Benedetti.

Hiber cree que la cuestión política de Benedetti no tenía que ver con una veta religiosa, “si quieres encontrar la política en Benedetti vinculada a lo relacional, podes encontrar la política del compañero.” Hiber al respecto de su amigo Benedetti, dice que “era bastante ateo, aunque respetaba la personas religiosas”. Como buen docente de literatura explica que la palabra prójimo es una palabra castellana, que Benedetti usa especialmente en “La Tregua”. Esta se vincula a mi semejante, el que vive conmigo o trabaja conmigo, para Hiber “cuando Bendetti se refiere a nuestro prójimo se refiere a Fidel Castro, como nuestro modelo.”

Este párrafo entero lo sacaría

 

conteris
Mario Benedetti y Luz Lopez,
en su casamiento en la Iglesia Metodista Central. (1946)