Un cuento digital

El cuento plano – Careca, O rey.

La historia es simple. Nuestro héroe se llama Vinicius do Nascimento Acosta, pero desde chico, en el barrio, lo han llamado Careca. Careca ha llegado a ser, con mucho esfuerzo, escudero del Cavaleiro Da Rosa Preta. La cuestión es que hay una leyenda por la zona de Viana do Castelo, al Norte de Porto, que dice que quien extraiga la famosa espada “Itacaré” de las piedras de los primeros tiempos, será el verdadero rey de todo el reino.
Entonces, es sabido que el Cavaleiro da Rosa Preta y Careca montan a caballo hasta allí. Es sabido también que el Cavaleiro da Rosa Preta intenta hacerse de la espada y sufre, de tanto esfuerzo, una luxación en el hombro derecho que le impide hacer más fuerza. Entonces, Careca, que siempre fue bastante burro y un poco sordo, por el sólo hecho de satisfacer a su amo, se acerca hasta la piedra de los primeros tiempos y retira a Itacaré como si fuese un cuchillo clavado en una chocotorta.
Punto aparte.
Se podrá decir de todo del Cavaleiro da Rosa Preta, pero el tipo tenía honor. Entonces, lleva a Careca con su espada a Porto. Quiere mostrarle al Rey Maradao que hay alguien que pudo retirar la espada y que pronto debería haber un nuevo rey. Maradao no los recibe. La cosa se da así. Maradao sale al balcón y frente a una multitud dice que su hija a sido raptada por Ricardo Neymar, quien, no se sabe cómo, tiene amaestrado un dragón color verde. Maradao pide y suplica a la multitud que quien traiga de regreso a su hija, Loirinha, no sólo que la ofrecerá en matrimonio sino que será el nuevo y legítimo rey.
Careca parte solo. No sabe muy bien hacia dónde. Nadie le dijo donde vive Ricardo Neymar, pero héroe va. Camina por el bosque y en medio del bosque se encuentra con un grupo de bandidos. Reconocen a Itacaré y sienten miedo, piensan que quien haya podido sacar esa espada debe tener más fuerza que todos los dragones del mundo juntos. La cosa es que Careca se las arregla para que Dunga, el líder de los bandidos, le enseñe a espadear un poco. Careca sigue viaje. Quedan en verse en la Pousada do Passaro cuando todo termine.
Después de varios días (tal vez hayan sido semanas) Careca se siente realmente perdido. Es de noche. No sabe donde está. Estraña un poco al Cavaleiro da Rosa Preta, no porque el Cavaleiro fuese una gran compañía, sino porque todo era más fácil: el cavaleiro siempre le decía qué hacer. Ve la luna, enorme, llena y luminosa y decide que lo mejor será regresar. Se va a dormir, acurrucado contra un alerce gigantesco.
A la mañana siguiente se despierta y ve, a lo lejos, una corte de caballeros andando a caballo -y si no, ¿en qué andarían?- que se dirige al este. Decide seguirlos. Está seguro que esos caballeros también están buscando a Loirinha.
Sigue durante un mes más o menos las pisadas de los caballos. Cerca del mar ve las armaduras de los caballeros. Los cascos vacíos, las herraduras de los caballos clavadas en el pasto. Más arriba, sobre la colina, un castillo. De una ventanita, sale fuego: el dragón verde. No hay noticias de ningún caballero. Con un poco de miedo, comienza subir la ladera de la montaña.
Al llegar a la puerta, golpea tres veces y la puerta se abre. Sorpresa total: el Cavaleiro da Rosa Preta lo recibe y le pide que se ponga en guardia. Le explica que Ricardo Neymar prometió darle a Loirinha a cambio de que abdique cuando sea rey. Luchan. Careca, medio de casualidad le clava un cuchillazo en la garganta. Careca ve unas escaleras y sube. En todos los cuentos de niños la princesa siempre está en una torre. Abre la puerta y la ve a Loirinha. No es tan linda como le habían dicho en el barrio. Pero es más buena de lo que se imaginaba. Loirinha llora de emoción y le pide que la lleve de vuelta a su casa. A medida que van bajando las escaleras, sienten olor a quemado. El dragón verde.
El dragón no es un dragón, en realidad. Es una iguana. Y el fuego no sale de la iguana, sino que Ricardo Neymar inventó un aparato que tira un poco de fuego y bastante humo. Luchan. O más o menos, porque Ricardo Neymar no sabe pelear y Careca tampoco. Se arañan un poco, se tiran de los pelos, hasta que Loirinha le parte un sillazo en la cabeza a Ricardo Neymar.
Ya todos sabemos lo que pasa después. Careca y Loirinha se casan. Careca es rey, Loirinha la reina y Maradao se va a vivir a Brasil, más tranquilo.

Un cuento Digital – Careca, O rey.

La historia es simple. Nuestro héroe se llama Vinicius do Nascimento Acosta, pero desde chico, en el barrio, lo han llamado Careca. Careca ha llegado a ser, con mucho esfuerzo, escudero del Cavaleiro Da Rosa Preta. La cuestión es que hay una leyenda por la zona de Viana do Castelo,

al Norte de Porto, que dice que quien extraiga la famosa espada “Itacaré” de las piedras de los primeros tiempos, será el verdadero rey de todo el reino. Entonces, es sabido que el Cavaleiro da Rosa Preta y Careca montan a caballo hasta allí. Es sabido también que el Cavaleiro da Rosa Preta intenta hacerse de la espada y sufre, de tanto esfuerzo, una luxación en el hombro derecho que le impide hacer más fuerza. Entonces, Careca, que siempre fue bastante burro

y un poco sordo, por el sólo hecho de satisfacer a su amo, se acerca hasta la piedra de los primeros tiempos y retira a Itacaré como si fuese un cuchillo clavado en una chocotorta.

Punto aparte.
Se podrá decir de todo del Cavaleiro da Rosa Preta, pero el tipo tenía honor. Entonces, lleva a Careca con su espada a Porto. Quiere mostrarle al Rey Maradao que hay alguien que pudo retirar la espada y que pronto debería haber un nuevo rey. Maradao no los recibe. La cosa se da así. Maradao sale al balcón y frente a una multitud dice que su hija a sido raptada por Ricardo Neymar, quien, no se sabe cómo, tiene amaestrado un dragón color verde. Maradao pide y suplica a la multitud que quien traiga de regreso a su hija, Loirinha, no sólo que la ofrecerá en matrimonio sino que será el nuevo y legítimo rey.

Careca parte solo. No sabe muy bien hacia dónde. Nadie le dijo donde vive Ricardo Neymar, pero héroe va. Camina por el bosque y en medio del bosque se encuentra con un grupo de bandidos. Reconocen a Itacaré y sienten miedo, piensan que quien haya podido sacar esa espada debe tener más fuerza que todos los dragones del mundo juntos. La cosa es que Careca se las arregla para que Dunga, el líder de los bandidos, le enseñe a espadear un poco. Careca sigue viaje. Quedan en verse en la Pousada do Passaro cuando todo termine. Después de varios días (tal vez hayan sido semanas) Careca se siente realmente perdido. Es de noche. No sabe donde está. Extraña un poco al Cavaleiro da Rosa, no porque el Cavaleiro fuese una gran compañía, sino porque todo era más fácil: el cavaleiro siempre le decía qué hacer. Ve la luna, enorme, llena y luminosa y decide que lo mejor será regresar. Se va a dormir, acurrucado contra un alerce gigantesco.

A la mañana siguiente se despierta y ve, a lo lejos, una corte de caballeros andando a caballo que se dirige al este.

Decide seguirlos. Está seguro que esos caballeros también están buscando a Loirinha. Sigue durante un mes más o menos las pisadas de los caballos. Cerca del mar ve las armaduras de los caballeros. Los cascos vacíos, las herraduras de los caballos clavadas en el pasto. Más arriba, sobre la colina, un castillo.

De una ventanita, sale fuego: el dragón verde. No hay noticias de ningún caballero. Con un poco de miedo, comienza subir la ladera de la montaña. Al llegar a la puerta, golpea tres veces y la puerta se abre. Sorpresa total: el Cavaleiro da rosa lo recibe y le pide que se ponga en guardia. Le explica que Ricardo Neymar prometió darle a Loirinha a cambio de que abdique cuando sea rey. Luchan. Careca, medio de casualidad le clava un cuchillazo en la garganta. Careca ve unas escaleras y sube. En todos los cuentos de niños la princesa siempre está en una torre. Abre la puerta y la ve a Loirinha. No es tan linda como le habían dicho en el barrio. Pero es más buena de lo que se imaginaba. Loirinha llora de emoción y le pide que la lleve de vuelta a su casa. A medida que van bajando las escaleras, sienten olor a quemado. EL dragón verde. El dragón no es un dragón, en realidad. Es una iguana.

Y el fuego no sale de la iguana, sino que Ricardo Neymar inventó un aparato que tira un poco de fuego y bastante humo. Luchan. O más o menos, porque Ricardo Neymar no sabe pelear y Careca tampoco. Se arañan un poco, se tiran de los pelos, hasta que Loirinha le parte un sillazo en la cabeza a Ricardo Neymar. Ya todos sabemos lo que pasa después. Careca y Loirinha se casan. Careca es rey, Loirinha la reina y Maradao se va a vivir a Brasil, más tranquilo.

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INSTRUCTIVO:

Básicamente ya vimos varias cosas que podemos hacer. Ahora es tiempo de la imaginación. Quien se atreva a editar fotos, a editar video o sonido, podrá mejorar su obra.

No vamos a entrar en la discusión eterna sobre lo que es o no es un cuento, sobre lo que debe contar, sobre sus estructuras. Este es sólo un instructivo básico (muy que pero muy básico) sobre como aprovechar diferentes herramientas para enriquecer un texto plano. Esta es sólo una y repito. Muy básica. Podríamos, también, incluir programación pero esom ya se nos escapa de las manos. Entonces, haga click aquí y siga este instructivo.

Fuente:  http://uncuentodigital.blogspot.com.ar/